Antía Van Weill

Además de su faceta de música como bajista de Bifannah, Antía Van Weill es una de las artistas gráficas con más portadas en nuestra etiqueta. Teníamos pendiente charlar un poco más con ella acerca de sus influencias, su manera de trabajar y sus planes a corto plazo.

¿Cuándo empezaste a dibujar y diseñar? ¿Hubo algún detonante que te hizo dedicarte al diseño?
Empecé a pintar cuando era muy pequeña. Mis padres siempre cuentan que no salía de casa sin mi cuaderno, donde dibujaba sin parar. Ellos no son artistas, pero a mi hermana y a mí siempre nos animaron a hacer lo que quisiéramos mientras tuviésemos pasión en el proceso. Así que me apuntaron a una pequeña escuela en Vigo. En aquel momento compaginaba la pintura con el conservatorio y las clases de ballet, lo que creo que hizo que no me tomara muy en serio lo de pintar. Realmente aborrecía aquellas clases, así que no duré mucho en ellas. Fue años más tarde en Barcelona, donde me especialicé en diseño, cuando lo retomé. Siempre había hecho carteles y portadas de discos para colegas pero allí empecé a pintar con mucha más libertad, experimentando con nuevos medios. Recuerdo que en la facultad me obsesioné leyendo los fundamentos de la Bauhaus, que ha sido algo muy interesante e inspirador de la forma en que veo mi trabajo. Lentamente comencé a deshacerme de todas las nociones de aquellas clases de pintura. Siempre me había considerado una retratista pésima, así que empecé a abstraer caras y figuras en formas más simplificadas, a jugar y mezclar medios… y ahora aquí estoy.

 

Si tuvieras que quedarte con tu mayor inspiración a la hora de crear, ¿quién sería?
Matisse, Calder, Arp, Albers. Siempre Agnes Martin. Peggy Guggenheim. El aguacate, el vino rosado y, sobre todo, el mar.

 

Formas orgánicas y colores intensos, cuéntanos algo más de Antía Van Weill.
Algo que marcó fundamentalmente el desarrollo de mi obra es La interacción del color de Josef Albers. Descifro emociones a través de los colores. Por lo que, para mí, el estudio del color parte de una mirada hacia nosotros mismos y hacia todo lo que nos rodea, es un ejercicio desde la introspección. Un mismo color posee múltiples lecturas y me flipa poder experimentar con sus efectos. Según su combinación, los colores se pueden modificar, haciéndolos más susceptibles al cambio de acuerdo con su forma y disposición en el espacio.

 

Sueles ponerte a los mandos de la cabina para ejercer de DJ. Ahora que ya tenemos una visión de tu arte, ¿qué top 10 musical deberíamos ponernos para cerrar el círculo?
Algunos de mis discos favoritos para pintar son Africa de Amanaz, St. John Green de St. John Green y, por siempre, el Forever Changes de Love. También me ayudan mogollón a crear algunos discos que considero muy visuales, como Histoire de Melody Nelson de Gainsbourg, el Entropicalia de los Soundcarriers o el disco de Nino Ferrer y Radiah. En casa últimamente también escuchamos mucho a Drugdealer y a Donnie y Joe Emerson. Unos loops preciosos para pintar.

 

Las Robertas, Bifannah y ahora The Wheels. Teníamos pendiente charlar contigo, así que…¿qué te parece si nos cuentas que hay detrás de cada portada? Concepto,motivaciones, cuánto de la música se incorpora al mensaje del diseño…
Me gusta pensar que en estos tres diseños hay algo en común. Todos son discos que de alguna forma te acercan al mar. Y, como digo siempre, el mar es algo muy importante para mí. La mayor parte de mi infancia transcurrió jugando en la playa con mi familia, nadando en el mar. Nadar es algo que me alucina, algo también muy introspectivo. Reside una delicadeza en ese acto. La forma en la que uno se mueve a través del agua… resulta algo similar a mover el pincel con la mano. Ya sabes, creas un ritmo y te dejas fluir. Fue lo que ocurrió diseñando estas tres portadas.

Para la de Bifannah trabajé codo a codo con Antón Martínez. El disco de Bifannah es un viaje a través de diversos sonidos y el mar es el concepto sobre el que gira ese viaje. Intentamos sintetizar su esencia haciendo un pequeño guiño a las tonalidades que cobra el mar al amanecer y al atardecer. Así, el concepto del diseño se basa en el retrato de un mismo espacio jugando con la paleta de color.

Para el Waves Of The New de Las Robertas, experimenté más en la forma. Las ondas del mar son normalmente de formas confusas debido a la superposición de distintas corrientes, como ocurre con las ondas de propagación de la luz o del sonido. Trabajando en el diseño, Meche me comentaba que quería retratar esa sensación. Así que ese fue el concepto sobre el que centré el trabajo, jugando con colores complementarios.

El single de The Wheels es una banda sonora perfecta para volver a casa después de un día de playa. Intenté reflejarlo en el concepto a modo collage, trabajando con formas orgánicas que se dividen y se completan en dípticos.

 

 

 

 

Para la segunda mitad de 2018: ¿alguna exposición a la vista? ¿alguna técnica nueva por descubrir? (escultura, más técnicas mixtas, vídeo…)
Ahora mismo estoy trabajando en una nueva serie de obras que explora la sexualidad femenina, girando alrededor del misos y el eros como concepto. Estoy también muy metida con el vídeo y estoy dirigiendo algunos videoclips para músicos con los que me hace mucha ilusión colaborar. Como metas para 2018… la escultura, pintar en cerámica y aprender de una vez por todas a calcetar.

Sigue el trabajo de Antía Van Weill en Instagram su web.

 

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